miércoles, 10 de octubre de 2007

cuantos niños!


Siguen sin escribir comentarios! Así es dificil comunicarse.

No importa. Aprovecho de contarles de lo que pasa por acá.

La última vez les decía que estoy trabajando a dos cuadras de la plaza de Castro.

Eso es genial.

Me levanto temprano, como a las 6:00, cosa que no hacía ni cuando estaba en el colegio, y corriendo parto a tomar el bus de las 7:30 a Castro. Al salir de la casa ya está de día. El sol ilumina el mar, y el paisaje es conmovedor. La humedad del pasto me moja los botines. Uff, que lindo es todo esto, se me quita el sueño de los ojos.

El bus se demora 90 minutos. El viaje es relajado, va harta gente, y en el camino se suben los niños que van a las escuelas que quedan en el camino. ya lo estoy conociendo a todos.

Ayer un niño se subió con sus dos hermanos. El mayor tenía como 13, la hermana como 12 y él como 7. Estaba llorando, en silencio, y se quedó paralizado en medio del pasillo del bus causando un gran taco de pasajeros. Los hermanos trataban de calmarlo, y de levantarlo, pero era inútil. Al final, después de muchos kilometros, el niño se paró, y se acurrucó en los brazos de su hermana que con hermoso cariño lo acogió y calmó hasta llegar a la escuela. Hoy no se veía asustado. Cuando se bajaron, subió otra niña pequeña que se fue haciendo arcadas mientras le decía a la mamá que no quería ir al colegio. Viste Cami, s¡ a todos nos pasan cosas parecidas!

Pocos kilometros antes de Castro se sube una pequeña muy linda, que me mira con los ojos grandes. Le llama la atención que yo escuche música con audifonos tan grandes, tal vez se ríe de mi. Ella se abriga las orejas con un gorro muy lindo celeste, que combina con su mochila celeste y su cotona. Es realmente tierna. Ayer, mientras yo leía el código laboral, aprendiendo unas materias que no recuerdo haber visto nunca en la escuela, ella me miraba, y por supuesto sacó un cuaderno y se puso a mi lado a estudiar. De reojo ví que tenía puros 7es y 6.8os. Tal vez uno de estos dias la saludaré.


El viaje de vuelta es más fome. Normalemente es más tarde y estoy más cansado. No se ve mucho el paisaje por que a veces está oscuro. En Ancud a esa hora ya no anda nadie, asi que vuelo a la casa donde está la Maca preparando la once. El resto es disfrutar del faro, la chimenea, la musica, las películas y un refrigerador que siempre tiene cosas ricas... como el tuyo poh mamá, jajaja...

Lo quiero a todos,

No dejen de escribirme.

Ah, y junten unas luquitas y se vienen por el fin de semana.

lunes, 8 de octubre de 2007

estado de cosas


De estos días les puedo contar que me reparto entre Ancud, la casa maravilloza y la mujer linda que me acompaña, y la oficina en Castro. A dos cuadras de la plaza, está el centro de mis mundanas preocupaciones. Para los que quieran saber más de mi, ESPERO SUS LLAMADOS.

historia de viernes



Este es un mes de guerrillas. Cómo no incluir a Ernesto Guevara, quien cayó unos días después de Miguel, el 9 de octubre, pero varios años antes, en 1967.
Ahora para ambos... un relato que escribí hace ya rato.
"historia de viernes"
Cuando subió en la primera estación el primer signo de humanidad fue el dolor de la corona de espinas en su frente. Cuanto egoísmo, cuánta torpeza se cobijara en ese imperio; cuanto dolor, cuanta sangre, cuanta humanidad. Miguel en medio de la confusión, fusil en mano, hecha a correr buscando al enemigo; no duda en recoger la caja de balas y dejar el botiquín a un lado. El miedo se confunde con la ansiedad de la muerte y los perseguidores con su aliento a dinero mal gastado, presurosos casi alcanzan su presa. Tercera estación, las mujeres se acercan y ofrecen su ayuda. Los niños con sus mochilas corren sintiendo los pitos tras de ellos, ignorando que la muerte imperial los persigue, es más la buscan, la gozan, la consumen. Cuanta torpeza. Cuando para en la quinta estación pobres hombres no dudan en acercarse y tomar la carga de Miguel en sus hombros. A ratos no siente miedo, aflora en él el carisma de un vencedor, de aquel que ve en su fracaso inminente nada más que el triunfo de la teoría y la historia, aquella teoría digna y sensible, aquella teoría que nace en las masa y muere en las minorías, de la historia que fluye entre muchos y se consume entre solo unos pocos. Cuando respira en la séptima estación recoge su boina, se olvida de la persecución y se detiene a enseñar el alfabeto; cuanta dignidad. El latigazo de una bala imperial detiene su afán pedagogo, pero no duda en poner el tabaco en su pipa y hacer de su pasamontañas su imagen comunicacional. El abandono de una historia personal y la adopción de una historia transnacional es representado hábilmente por este héroe multimedial. Última estación, un nuevo latigazo imperial atraviesa su costado. Miguel grita, y al caer mira a sus captores. Preso del coraje divino murmura “Perdónalos, no saben lo que hacen”. Una ráfaga de balas será la pantalla para la apertura del altavoz “Estación terminal, todos los pasajeros deben descender del tren.”
Santiago de Chile, 2002

sábado, 6 de octubre de 2007

para Miguel, a 33 años.

Un 5 de octubre de 1974 cayó en calle Santa fé, comuna de San Miguel, Miguel Enriquez. Miguel representa la opción revolucionaria por todos los medios, incluyendo las armas del pueblo, que en sus voces legitiman su acción.
Para él y los suyos mi cariño y admiración... y el homenaje de Gonzalo rojas.
"CIFRADO EN OCTUBRE"
Y no te atornentes pensando que la cosa pudo haber sido de / otro modo
que un hombre como Miguel,
y ya sabes a cuál Miguel me refiero,
a qué Miguel único,
la mañana del cinco de Octubre,
a qué Miguel tan terrestre
a los treinta de ser y combatir,
a qué valiente tan increíble con la juventud de los héroes.

Son los peores días,
tú ves,
los más amargos,
aquellos sobre los cuales no queremos volver, avísales
a todos que Miguel estuvo más alto que nunca
que nos dijo adelante cuando la ráfaga escribió su nombre en
que cayó de pie como vivió, rápidamente, / las estrellas
que apostó su corazón al peligro clandestino;
que así como nunca tuvo miedo
supo morir en Octubre
de la única muerte luminosa.

Y no te atormentes pensando,
díles eso,
que anoche
lo echaron al corral de la Morgue,
que no sabemos adónde,
que ya no lo veremos
hasta después.

(Gonzalo Rojas)